miércoles

NUESTRA DESPEDIDA



Aquella vez solo te deje mis ansias
mi dolor sabiendo que te irías.
Mis caricias fueron gritos de un viento grueso
donde el amor herido buscaba revivir un sueño.

Tu piel danzó mi piel con hambre del encuentro,
fuiste etérea como una lejanía y solo vagué en tu desnudez
sintiendo hiel corriendo por mis venas.

Allí dejé la esencia de mi sexo
la gota que en tu entraña quiso ser semilla.
mientras tu fingir nos llenó de soledad
y el viento grueso hizo sonar como tambores
nuestra despedida.

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